SOY FLAVIA

Arte, café y quizás algo más.


Sin mirar atrás.

Meses atrás renuncié a mi trabajo y a mi carrera profesional.
Renuncié a toda una vida que había construido, en ese entonces bastante a la medida.
Dejé mi estabilidad económica y un ingreso fijo.
Dejé los horarios y la rutina establecida.
Dejé el éxito, la seguridad y quién sabe, un futuro…
Dejé un círculo social. Lo dejé todo.

Y aunque para algunos podría haber estado loca, los entiendo. Lo pensé también. Pero a cambio, a muy corto plazo, he conseguido mucho más de lo que esperaba:
He conseguido sentirme más libre y plena.
He conseguido estabilidad emocional y calma.
He conseguido disfrutar del tiempo, que es para mí y para quienes yo elija. He conseguido soñar en grande y priorizar esos sueños.

Aunque suena bonito, casi idílico, la realidad no es fácil. Hay días oscuros llenos de dudas y miedos. El tiempo se vuelve confuso: cuando por fin lo tienes, no siempre sabes qué hacer con él. Terminas el día habiendo hecho de todo, pero con la sensación constante de no haber sido productiva.

Es paradójico.

Quizás, esto es sólo la paradoja de una niña valiente.



Leave a comment